La lectura infantil: Reflexiones

Patricia Blandón

La historia de un lector se inicia en su más temprana infancia. Es allí donde comienza a construirse una relación afectiva con la lectura y el libro. El primer contacto con la literatura se da en el seno familiar. Cuando nuestros padres o hermanos nos cantan canciones de cuna o nos cuentan cuentos, es cuando asociamos la literatura al vínculo afectivo con nuestros seres queridos; es allí cuando el libro, o la lectura, se asocia a la intimidad, en esas experiencias tempranas comienza la formación del lector, es desde allí desde donde tenemos que empezar a trabajar.

La literatura infantil cumple un papel fundamental para el estímulo temprano del bebé (0-3 años) y del niño de 4 a 5 años. Aunque no comprendan las historias, los pequeños se familiarizan con los libros y desarrollan el placer de escuchar y aprender.

Propiciarle al niño momentos de esparcimiento estético a través de la lectura de libros infantiles es de suma importancia para su desarrollo cognoscitivo y psicoemocional. Esto implica compartir lecturas en voz alta, narraciones orales, poner al alcance libros infantiles en diversos formatos y texturas, regalarle libros en ocasiones especiales, llevarlos a la Biblioteca pública y escolar, inscribirlos en algún taller de lectura temprana, dejar que escoja sus libros en una librería, y que en el hogar sus libros estén a la par de sus juguetes favoritos.

Los niños y niñas necesitan sentirse motivados y alentados a leer, ameritan un acompañamiento continuo en este proceso, de lo contrario rechazaran la misma por los múltiples obstáculos que esta representa.

Problemas con la lectura

Muchos niños y niñas enfrentan diferentes situaciones personales que no les permiten desarrollar las habilidades lectoras como el uso de lentes que aunque los tengan no los usan por el temor de que les digan malos apodos, otro grave problema es el exceso de vocalización y el constante cancaneo al leer y la mala pronunciación de algunas palabras.

Aspectos tan básicos y sencillos como leer de manera correcta y con la debida entonación las oraciones admirativas e interrogativas. Las pausas necesarias ante un punto y seguido, puntos suspensivos, la coma, tampoco se toman en cuenta ni se respetan. No se dominan porque no se practican y porque además algunos maestros y los padres de familia no son modelo de un buen lector en voz alta, ni de lectura silenciosa.  Así mismo hay serios problemas para reconocer frases con sentido completo, y párrafos con ideas principales. Es de suponer que al terminar la educación primaria todos estos problemas deberían estar superados.

En este sentido no toda la responsabilidad es del maestro, se hace necesario que los padres de familia sean más conscientes  y conocedores de estos procesos para  que puedan apoyar a sus hijos e hijas en este esfuerzo desde los hogares, propiciando espacios favorables a la lectura y poniendo al alcance lecturas y libros diversos que estimulen este hábito.

La formación lectora de un niño o niña amerita del encuentro con diversos materiales de lectura para lograr una evolución lectora. Por tanto el primer encuentro generalmente se realiza a través de libros con abundantes imágenes y poco texto, posteriormente deberá ir dejando estos para adentrarse en los libros con texto que incluyen poca o ninguna imagen, esto le permitirá ir construyendo sus propias imágenes en la medida que va leyendo cada día y será un estímulo para su imaginación.

Animación a la lectura

Los libros deben estar siempre a la vista de los lectores, así como la comida disponible y vistosa, que despierte el apetito de leer. Si observamos a  nuestro alrededor, vamos a ver que los libros no se venden en las misceláneas, pulperías como productos de primera necesidad, encontramos ropa, calzado, cosméticos, perfumes, pero el libro escasamente lo vemos expuesto como un objeto que debe incluirse en nuestra lista de compras.

Priorizamos la compra de otros objetos superficiales, pero menos la compra de libros, excepto los libros de texto que son obligatorios en algunos colegios de nuestros hijos. Esto tiene que ver con una cultura lectora, que debemos ir promoviendo desde la primera infancia, propiciando encuentros placenteros con la lectura desde el hogar, ir creando los rincones del libro. En las escuelas, hacer visible el espacio de los libros y ambientarlos con los recursos pocos o muchos que se tengan, hacer uso de la creatividad para procurar la oportunidad de un encuentro permanente y gozoso con los libros.

Tenemos una diversidad de metodologías para hacer leer a los niños y niñas, pero eso no significa que bajemos la guardia. La motivación debe ser constante y persistente. Como mediadores de la lectura no podemos afirmar que dominamos completamente el campo de la lectura y dejar de actualizarnos, cuestionando constantemente nuestras prácticas lectoras.

El rol de los mediadores es fundamental en este proceso de desarrollo lector, en el sentido de ser los motivadores, ejemplo de lectores, conocedores de libros y autores de la literatura infantil y juvenil para dar a conocer los mismos y recomendarlos. Los mediadores deberán tener el cuidado de no acostumbrar al niño solo a la lectura de libros con imágenes y poco texto, porque pueden generar un condicionamiento lector de libros con imágenes, así tenga el niño o niña edad mental para poder leer libros sin imágenes.

Muchas organizaciones e instituciones están trabajando el tema de la lectura a través de la animación lectora usando diversas estrategias, pero sin tocar fondo como decimos popularmente “tiros en el aire sin dar en el punto clave”. Estos programas de animación se sustentan en el activismo o sea el exceso de actividades, asimismo otras organizaciones están publicando libros infantiles sin políticas claras que sustenten la formación de colecciones dirigidas a la evolución lectora de los niños en sus diversas etapas del desarrollo mental y psicológico. La excepción son algunas organizaciones que si están apuntando firme hacia la formación de lectores con metodologías que han generado excelentes resultados e impacto tanto en los niños como en los docentes.

No debemos olvidar que en una actividad de animación lectora, evento o jornada de lectura el acto más importante es LEER y los objetos esenciales son los LIBROS. Si no tomamos en cuenta esto estaremos alejándonos del objetivo principal que deseamos lograr. Como mediadores de la lectura queremos que nuestros lectores se acerquen a los LIBROS y les vayan tomando aprecio, pero sobre todo que tomen consciencia de la importancia de LEER y de ir adquiriendo poco a poco el hábito de LEER.

La lectura y la escritura como liberación

Lograr que los niños y niñas se apropien de la lectura y la escritura  como herramienta de resiliencia ante las circunstancias de la vida es algo indispensable. Motivarlos a ser conscientes que a través  de la lectura de un libro pueden sensibilizarse, liberar sus emociones, su creatividad y la imaginación y sobre todo poder sanar sus propias heridas, sobrellevar duelos que la vida les impone a temprana edad comprendiendo mejor su entorno y tolerando los comportamientos y actitudes de sus compañeros y la de sus padres, reafirmando sus valores y la autoestima.

Los libros  deberían ser el principal refugio emocional que les ayude a fortalecer y gestionar su mundo interior, sus propios talentos, desarrollando la habilidad de aprender-haciendo, coadyuvando a su desarrollo personal.

Ese niño o niña se dará cuenta que puede cambiar sus circunstancias y su desarrollo personal ha de ser más integral y podrá soñar con transformar su entorno o condiciones de vida heredadas. Como dice el maestro Felipe Garrido en su libro El buen lector, se hace no nace. Ariel, México 1996. Página 18. A los lectores los formará la frecuentación de la lectura, la orientación, el estímulo que reciban para descubrir cómo y por qué se lee; para conocer los placeres y las ventajas de la lectura.”

En este camino el amor, la perseverancia y la voluntad de seguir adelante a pesar  de los múltiples obstáculos, es una condición sine qua non y requiere estar conscientes que la labor de la animación lectora, es un trabajo de militancia, una misión en la que estamos llamados a servir sin descanso, con el amor y el entusiasmo en el cual debe prevalecer un verdadero compromiso.

*Patricia Blandón

*Lic.  Artes y Letras y Psicología. Representante legal del Programa de Acercamiento a la literatura infantil “Te regalo un sueño”. Miembro activo de Acción Creadora Intercultural. Facilitadora de talleres de capacitación en diversos temas y facilitadora de la metodología “Leo, comento, imagino y creo” Visión Mundial. Miembro de la Asociación nicaragüense de Bibliotecarios y profesionales afines ANIBIPA.

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