El cuento en la literatura infantil-juvenil y su uso en la formación lectora.

Aportes del escritor Dr. Clemente Guido

Clemente Guido, un escritor fuerte, firme, recio, publicó cuentos y novelas de orden político como El pájaro del dulce encanto, Prosa roja, El Chipote, Lodo sangriento, Sangre y fuego, el testimonio Noches de tortura. En determinado momento nos sorprendió, cuando su capacidad creativa la desbocó con ternura en la escritura de cuentos para niños y niñas, dedicados a sus nietos.

Don Clemente Guido se convierte así en el Papito que cuenta los cuentos, rescatando la figura del abuelo trasmisor de valores y costumbres, contador de cuentos, historias y relatos, a través de los cuales reafirma los valores y la identidad cultural. Papito, contame un cuento, autoedición (1994), en 1996 lo publica editorial Nueva Nicaragua con dibujos de Fernando Silva y Amanda. Una nueva edición aparece en el año 2003 con Distribuidora Cultural.

En estos cuentos resalta el tremendo amor por los niños, la naturaleza y su patria Nicaragua, describiendo lugares y paisajes. Incluye en sus cuentos una variedad de animales, como el mono cara blanca, el mono Congo, los monos tecolotes, el sajino, la guatusa, la guardatinaja, el tigre, el león, el venado, el coyote, el conejo, el zorro, las gallinas, gallos, patos, gansos, los sapos, los zanates clarineros, las mariposas, árboles como el Guayacán, el chilamate, frutas como el marañón y paisajes que son fácilmente identificables al leer los cuentos.

Si bien es cierto que, desde el título Papito contame un cuento está creando como condición, que sus lectores y oyentes sean niños y niñas. Pero, también es un libro para adultos, padres, madres, bibliotecarios y maestros, ayudándolos de forma lúdica en su rol como formadores y orientadores.

La herencia literaria que nos ha legado don Clemente Guido a las diferentes generaciones de nicaragüenses, centroamericanos y del mundo, se puede comparar con el aporte que también hiciera Rubén Darío, cuando escribió su primer cuento para niños El perro del ciego, publicado el 21 de agosto de 1888; o cuando José Martí escribió su libro La Edad de oro, publicado por primera vez en 1889, un libro totalmente dirigido a los niños de América. Otro gran personaje de nuestra historia, que escribió un cuento para los niños de América Latina continental y antillana, fue Augusto C. Sandino en marzo 1929, representando su propia historia de lucha y heroicidad, bajo el título: La historia de Rin y Roff.

La formación lectora de un niño o niña amerita del encuentro con diversos materiales de lectura, a fin de lograr una evolución lectora. Por tanto, el primer encuentro generalmente se realiza a través de libros con abundantes imágenes y poco texto, posteriormente deberá ir dejando estos para adentrarse en los libros con texto que incluyen poca o ninguna imagen, esto le permitirá ir construyendo sus propias imágenes en la medida que va leyendo cada día, por ello celebramos la iniciativa de la Dirección de Cultura y Patrimonio Histórico de la Alcaldía de Managua, al patrocinar la adaptación del libro de cuentos Papitó contame un cuento que hiciera la nieta del Dr. Clemente Guido, Celeste Guido, bajo el título Mami, cuéntame un cuento, que fuera presentado y entregado a centros educativos, bibliotecas y, especialmente, a la niñez de Managua, el 7 de junio del año 2017 en la biblioteca municipal Fidel Coloma de San Judas.

Sin duda, una valiosa adaptación acompañada de ilustraciones de Marlon Hudson, que ayudan a los niños pequeños a comprender el contenido del libro y volver a él muchas veces, siempre y cuando esté al alcance y mirada de ellos.

El rol de los mediadores es fundamental en el proceso del desarrollo lector, en el sentido de ser los motivadores, ejemplos de lectores, conocedores de libros y autores. Los mediadores deberán tener el cuidado de no acostumbrar al niño solo a la lectura de libros con imágenes y poco texto, porque pueden generar un condicionamiento lector de libros con imágenes, así tenga el niño o niña edad mental para poder leer libros sin imágenes. En este caso nos referimos a niños que ya leen bien un libro con textos más extensos.

A través de la experiencia hemos comprobado que los niños y niñas lo que más necesitan son adultos que amen la lectura y los libros, de allí que la fórmula mágica para hacer que lean es llevarles y leerles, comentarles los libros en sus casas, escuelas, sus barrios, sus comunidades y compartir los cuentos y otros textos con amor, contagiarles la pasión por leer con el ejemplo.

La lectura de cuentos infantiles estimula en los niños y niñas la confianza en sí mismos y eleva su autoestima, desarrolla la empatía y educa la sensibilidad, sobre todo a través del acercamiento con estos cuentos y en especial este libro con el cual hemos capacitado a los bibliotecarios municipales de Managua, realizando diversas actividades demostrativas de promoción de la lectura, entre ellas, la narración oral, la lectura en voz alta, la dramatización con el cuento La tortuga haragana, hemos hecho mapas geográficos con el cuento El trencito llorón, se ha jugado con los cuentos haciendo cartas a los personajes, inventando canciones inspirados en algunos cuentos, en fin, casi 40 maneras de promocionar un libro y algunos lectojuegos.

Hace falta trabajar sesiones de lectura comprensiva en las bibliotecas con grupos de niños y niñas para que sean ellos los que interpreten el contenido, sus valores y principios, sean ellos los que construyan sus propias historias y relacionen la realidad social y particular, partiendo de lo que nos cuenta el escritor don Clemente Guido de manera descriptiva, amena, con un lenguaje rico en prosa poética, en personificaciones de animales, objetos y cosas, a través de esos recursos podemos apreciar al escritor comprometido con sus ideales y las causas sociales, asimismo sus cuentos están cargados de amor y ternura por la familia como base fundamental del desarrollo humano.

En los siguientes cuentos: El Papito sapito, El Tiburón malvado, El Marañón rojo, La mariposita amarilla, La tortuga haragana, El Sajinito desobediente, La chimbomba azul, Un recuerdo nada más, El Trencito llorón, Don Todoparamí, La libertad del Zorro, Los Venaditos Pintos y el Gallo pleitisto, don Clemente inserta elementos de la naturaleza como las flores, los animales, el mar y las cosas, dándoles vida a través de la personificación para penetrar en la mente de nuestros niños y niñas con un lenguaje literario, simbólico y lúdico que aporta al desarrollo de la imaginación y la creatividad y, sobre todo, a la reafirmación de los valores y principios humanos, herramientas indispensables para el desarrollo personal de los niños y niñas, haciendo énfasis en la convivencia cotidiana, la comprensión a sí mismos y del mundo que les rodea. No podemos olvidar que el cuento infantil sirve de liberación de situaciones emocionales que viven muchos niños en sus hogares y en las escuelas; formarles el hábito de leer es una misión que las Bibliotecas y bibliotecarios no pueden postergar, ni mucho menos delegar en otros actores socioeducativos.

Ante esa carga de humanismo presente en los cuentos infantiles escritos por don Clemente Guido, José Martí, Rubén Darío y Sandino, cabe la reflexión de Nora Lía Sormani, extraída de la ponencia La literatura infantil y juvenil, resistencia en el humanismo ¿y después?: «¿Es suficiente que haya excelentes escritores que pregonen el humanismo? Mi respuesta es no. También debe haber excelentes agentes mediadores (…) Si las acciones de los escritores y de los agentes mediadores son coherentes, ¿qué es lo que no nos cierra? Mi conclusión es que la cadena se corta, muchas veces, porque el alma del hombre, y del niño, es de naturaleza compleja. La ingenuidad está en creer en que todos los lectores, adultos y niños, quieren el bien, la integración y los valores más sagrados del humanismo. Debemos asumir que el peor enemigo del hombre es otro hombre, y que el mal del ser humano, esto ya está altamente comprobado, no está fuera de él, sino muchas veces, en su interior, está en su naturaleza. Y que los chicos reproducen a diario y en escala, las maldades y
desastres que hacen sus padres.» (Ponencia presentada en el marco de la Feria del Libro; Buenos Aires, marzo de 2002).

En los últimos años, la industria editorial del libro infantil ha crecido de manera significativa, destacándose autores, ilustradores, editores, editoriales, colecciones y librerías. En Nicaragua tenemos una alta producción de libros infantiles de gran calidad editorial y literaria, principalmente el fondo de la editorial Libros para niños; editorial Amerrisque, Distribuidora Cultural, entre otros. Sin embargo, los canales de distribución y la comercialización son limitados por diversas circunstancias, principalmente por la falta de una cultura del libro. Los libros infantiles deberían venderse en los parques y espacios en donde convergen los niños y niñas, en las distribuidoras y pulperías de los barrios, donde transitan continuamente las madres y los niños, esto con el propósito de que los libros siempre están a la vista y accesibles como lo están los demás objetos de compra y uso cotidiano. En los hogares donde hay niños, los libros infantiles deben estar a la vista en los sitios preferidos o bien, en lugares estratégicos para que ellos puedan acercarse en cualquier momento a leerlos. El cuento infantil debe ser un producto de primera necesidad en los hogares, debemos crearnos el hábito de regalar libros en cualquier ocasión, que los niños vean los libros como sus objetos de juegos y que se les estén renovando con frecuencia. Los adultos debemos comprometernos a mostrar a los niños y niñas el mundo mágico y de ensueño que encierra la literatura infantil.

Indudablemente, el aporte lúdico, emocional y cognoscitivo de la literatura infantil en el desarrollo integral de los niños y niñas es fundamental, sobre todo en el proceso de la formación lectora desde la primera infancia, continuando a lo largo de su segunda infancia, su adolescencia hasta lograr su autonomía como lectores críticos y reflexivos.

Cabe preguntarnos: ¿Cuántos lectores hemos formado en las bibliotecas? ¿Qué libros de cuentos hemos utilizado para inducir a los niños y niñas a leer de manera asidua? ¿Cuántos talleres de lectura comprensiva se realizan en las bibliotecas para lograr forjar ese vínculo entre el lector y el escritor? ¿Qué autores nacionales hemos promovido con pasión y alegría? Y, por último, ¿cuántos libros leemos nosotros como mediadores de la lectura? ¿Con qué frecuencia lo hacemos? ¿Qué movimiento tiene el área de literatura en las bibliotecas? (Managua 23 de enero 2018. Artículo presentando en el acto de homenaje del 14 aniversario de fallecimiento del Dr. Clemente Guido realizado por la Dirección de Cultura y Patrimonio Histórico de la Alcaldía de Managua en la Universidad Nicaragüense de Estudios Humanísticos (UNEH).

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Bibliografía:
1. Martí, José. La edad de oro. México, Fondo de Cultura Económica, 1992.
2. Morales, Pedro Alfonso. Literatura infantil en Nicaragua: estudio y antología, Managua, centro
Nicaragüense de Escritores, 2013.
3. Guido, Clemente. Papitó contame un cuento, Managua, Nueva Nicaragua, 1996.
4. Guido Clemente. Papitó contame un cuento, Managua, Ediciones Distribuidora Cultural 2003.
5. Guido Celeste. Adaptación. Mami, contáme un cuento. Alcaldía de Managua, 2017.

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